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Primera Guerra Mundial – Resumen, mitos, verdades e imágenes

La Primera Guerra Mundial fue un suceso sumamente luctuoso en la historia humana, pero que irremediablemente forma parte. A continuación te presentamos resúmenes, mitos y verdades con imágenes de la Primera Guerra Mundial.

La Primera Guerra Mundial: Causas

 

En todos los manuales de historia suele aparecer una causa evidente de la Primera Guerra Mundial, una suerte de punto culminante que devino en los desastres posteriores: Francisco Fernando, archiduque y heredero al trono del imperio austro-húngaro, cayó victima de un terrorista serbio, Gavrilo Princip, parte del grupo Mano Negra, en la ciudad de Sarajevo. Eso ocurrió un 28 de junio de 1914. Hay que anunciar que para aquellos entonces el Imperio multiétnico de Austria-Hungría sufría de enormes vaivenes tanto desde lo económico como de lo socio-cultural (perdía poder y era ya una empresa difícil mantenerlo unido).

Sin embargo, las causas son, en verdad, mucho más profundas, ya que vienen desde finales del siglo XIX, con la erección de un poder alemán importante, en tanto segundo imperio hegemonizado a partir de la fuerza de Prusia. Semejante potencia tuvo que ingresar en un mundo con amplio desarrollo armamentístico, pero también el de una división, muchas veces truculenta,  de las tierras colonizadas para obtener nuevos mercados y mejores materias primas. El imperialismo, por razones obvias, fue también una causa. Naturalmente, tanto Alemania, como también Italia, padecieron un gran descontento ante semejante repartición (no es casual que Italia, en la Segunda Guerra Mundial, cambie de bando).

De algún modo, emparentado con lo anterior, la carrera armamentística en estos años era muy fuerte, lo cual hacía presagiar una gran conflagración. Armamentos no solo para sostener posesiones y posiciones en otros continentes, sino también para cuidar las propias fronteras, ya que también es una época en donde los nacionalismos se desarrollaron de manera muy fuerte (pensemos el caso de Alemania y Rusia, con sus pangermanismos y paneslavismos, pero en verdad era una posición lo bastante extendida en múltiples sitios de Europa). El resultado es un clima oscuro y de temor, que posteriormente solo recrudecerá con el período de entre guerras y dará lugar a tantas expresiones características culturales de aquellos tiempos (el surrealismo, por ejemplo). No se puede hacer a un lado totalmente a Estados Unidos, que si bien tuvo una intervención mínima también es parte de ese mundo que compitió por tierra, mercados y materias primas.

Asimismo, podemos mencionar que existían rivalidades específicas entre naciones: se menciona la que tenían alemanes y rusos, ante las pretensiones de la primera nación de realizar un trayecto de ferrocarril que la uniría con el próximo oriente; la de alemanes e ingleses, como resultado de una competencia industrial en la que los mercaderes  alemanes anhelaban emplazar sus productos en ciertas regiones que estaban controladas por ingleses exclusivamente; pero seguramente la más fuerte era la que hacía protagonistas a alemanes y franceses, ya que estos últimos habían perdido la región de Alsacia-Lorena a manos de los germanos luego de ser derrotados en la guerra Franco-Prusiana, tan cercana, con sentimientos aún tan vivos de revancha que podían presagiar lo peor.

Primera Guerra Mundial: Consecuencias

Las consecuencias de la guerra fueron atroces, no solo por la barbarie y muerte desatada, sino porque preparó un terreno que albergaría en una segunda secuela, mucho más terrorífica que la primera. En primer lugar, podemos decir, como corolario inmediato, que murieron 17 millones de personas entre civiles y militares, además de quedar aproximadamente 30 millones heridas, con diversos niveles de gravedad.

En cuanto a lo político, para ambos bandos significó la desintegración de grandes unidades políticas. El imperio otomano, con su hegemonía turca, no pudo resistir la conflagración, al igual que el imperio austro-húngaro; pero también una Francia e Inglaterra, que comenzaron un franco declive en sus posesiones de ultramar. Europa tendría un nuevo mapa político, en el que nadie se vio beneficiado en demasía, ya que el enfrentamiento fue una sangría económica para todos (Italia, por ejemplo, no solo fue intrascendente, sino que tampoco sacó grandes beneficios).

Si las consecuencias económicas nocivas se extendieron en Europa, la cual quedó en lo absoluto pobre y debilitada, podemos decir que Estados Unidos fue el gran beneficiado, ya que pasaría a ser la potencia dominante del mundo, habiendo pasado de la neutralidad durante la guerra a un posicionamiento a favor de la Triple Entente, pero sin grandes consecuencias en verdad.

Asimismo, hay que sumar en las consecuencias los tratados de paz, que para muchos estudiosos fueron verdaderas afrentas que colaboraron al origen de la Segunda Guerra Mundial, a partir de un gran sentimiento de revanchismo. El tratado de Versalles es el más conocido porque justamente tiene como protagonista a Alemania (para cada nación derrotada, había un tratado en alusión a un lugar como el de Saint Germain en Laye, que disolvió el imperio austro-húngaro), la cual no tuvo ni voz ni voto en las decisiones. Fue designada como única responsable del conflicto bélico, perdió el 15 por ciento de su territorio y el 10 por ciento de su población. Tuvo que ceder todas sus colonias y se le impuso enormes pagos para reparaciones de guerra, en especial a Francia. Alemania perdió Alsacia-Lorena, entre otros territorios en la misma Europa.

La Liga de las Naciones, como antecedente de la Organización de las Naciones Unidas, también fue un corolario finalmente, el cual tenía como objetivo la búsqueda de la paz.

Primera Guerra Mundial: Resumen

La primera guerra Mundial tuvo semejante apelativo porque justamente involucraba a las principales naciones del mundo, las cuales eran de manera eminente imperialistas (de ahí los múltiples rebotes de toda clase que podía tener un enfrentamiento de tales magnitudes). La conflagración tuvo dos frentes bastantes demarcados: por un lado, las Potencias centrales, con el Imperio alemán y el austro-húngaro a la cabeza, aunque posteriormente se añadieron a la lid tanto Bulgaria como el Imperio otomano; por el otro lado, el Imperio británico, Francia y el Imperio ruso, aunque este último tuvo que desistir de su participación con la revolución bolchevique y, luego, se unieron Italia y Estados Unidos, entre otras naciones con menor participación (por ejemplo, los nacionalismos emergentes del Austria-Hungría).

El asesinato de Francisco Fernando comenzó todo: las pistola de Gravilo Princip, miembro de Mano Negra, en Sarajevo, tendría grandes consecuencias. El resultado inmediato, sin embargo, fueron enormes disturbios en el imperio multiétnico, entre bosnios y croatas frente a serbios. Austria-Hungría, creyendo que Serbia era parte de la situación, le declaró la guerra a esta última el 28 de julio. Las maniobras diplomáticas en el mes fueron un rotundo fracaso entre las distintas naciones. En una situación de casi perfecta concatenación, Rusia salió a defender a su protegido Serbia y haciendo caso omiso a cualquier procedimiento dictaminó la movilización parcial de tropas hacia el Imperio austro- húngaro. Alemania, por su parte, retrasó su respuesta lo que pudo, ya que Rusia también movilizaba sus tropas contra esta nación. Los avisos del Kaiser Guillermo II a su primo, el zar Nicolás II, de poco sirvieron, no solo en relación a la desmovilización de tropas sino también a no atacar a Serbia. En escasos días Francia, con una tendencia claramente anti-germánica, también se sumo a la guerra. Como Bélgica, por su parte, no permitió el paso de las huestes de Guillermo II, el resultado fue que también el Imperio Británico declaró la guerra, el 4 de agosto. Jorge V de Inglaterra, que era también primo de los líderes de Rusia y Alemania, tampoco se opuso.

Se pensó que la guerra sería algo rápida, pero las mejoras armamentísticas y los reforzamientos de las defensas, además del tipo de lucha que se dio, alargaron profusamente los procesos. Francia centró sus tropas en la frontera alemana, entre Nancy y Belfort, en cinco ejércitos. Pero los alemanes tenían un plan lo bastante más perfeccionado, ya que querían sobrepasar Bélgica (de ahí el hecho de que Reino unido se sume a la conflagración), en un movimiento de contorno, para llegar a París desde el este. El Imperio alemán tuvo bastantes victorias frente a Francia (Lorena, Charleroi y Maubeuge, son buenos ejemplos), llegando de manera rápida incluso al río Marne; aunque las Fuerzas Expedicionaria Británica y la nación gala impidieron este avance rápido.  La guerra, en esta primera etapa, últeriormente se trasladó al mar, en territorio francés y belga, con una importante participación británica.La beligerancia marítima se expresó a grandes rasgos en un intento de bloqueo por parte de los británicos y de rompimiento de tal bloqueo por las potencias centrales. Por otro lado,  para 1915, una Italia bastante débil se sumaría a los Aliados  y Bulgaria, que aprovechó la situación para ocupar Serbia, haría lo mismo pero en el bando de las Potencias Centrales.

En 1916, en el frente Occidental, se sucede un estancamiento lo bastante sanguinario por las consecuencias en vidas. La batalla de Verdún, con enormes pérdidas francesas, y Somme, ejemplifican lo anunciado. Nuevas tecnologías militares se introdujeron para generar alguna movilización en los frentes, como el gas venenoso y los tanques. Sin embargo, este escenario resultó el decisivo para lo posterior victoria Aliada dos años después.

En cuanto al frente oriental, Rusia contaba con 8 millones de de hombres en 1914, pero con una escasa o nula formación militar (en su mayoría eran campesinos sin capacidad y mal armados). Por ende, la estrategia alemana funcionó y venció en importantes batallas a las huestes de Nicolas II, obligando el repliegue. Uno de los comandantes exitosos en esas campañas fue Paul Von Hindenburg, presidente de la República de Weimar. Por otra parte, si bien los conatos frente a Austria-Hungría en un principio funcionaron, teniendo en cuenta que muchos de las filas de estos últimos se pasaban de bando y hasta Rumania aprovechó a declarar la guerra, el éxito y la superioridad numérica alemana y austro-húngara hicieron que el pueblo de los Romanov no intentaran ninguna iniciativa más de pertinencia. Alemania conquistó hasta el Golfo de Riga y, como sabemos, el frente oriental tuvo ciertas características distintivas: no hubo tantas trincheras, la movilización fue bastante protagonista por el uso de caballería y, finalmente, en 1917 Rusia abandonó el mismo conflicto en un frente con escasa actividad y gran supremacía de las Potencias Centrales. El tratado de Brest-Litovsk, posteriormente anulado, le hacía perder a Rusia enormes territorios, aunque en verdad la revolución bolchevique era lo que interesaba entonces.

Por su parte, el frente valcánico fue centro de operaciones de ataque y contraataque, de ambos bandos y gran cantidad de naciones anexionadas en cuanto a las tentativas bélicas. De ese nudo sumamente complejo, en donde Bulgaria, el imperio Otomano, Alemania y Austro-Hungría se enfrentaban a serbios apoyados por los aliados, rumanos y griegos hubo grandes pérdidas. Un nudo que solo se desenredaría en 1918, con una gran ofensiva aliada desde el país heleno. Por otra parte, el frente oriental medio significaba para los aliados un lugar provechoso, ya que podía hacerse una  maniobra que no solo sometiera al Imperio otomano, sino que ayudara a la misma Rusia y encerrara a los imperios centrales. Esto no ocurrió, porque los otomanos se defendieron de una manera no esperada, lo cual contrajo enormes pérdidas. Finalmente, las tropas aliadas esperaron su oportunidad en Grecia, no solo intentando que el mismo país se sumara (como lo haría en 1917), sino también a modo de sublevar componentes díscolos del mismo imperio Otomano.

Estados Unidos, que hacía un apoyo a los Aliados sin sumarse en la guerra finalmente se declararon en abril de 1917 (un sentimiento antigermánico había ido en ascenso, sobre todo por el ataque alemán al RMS Lusitania, donde murieron un buen número de norteamericanos). Aquí la conflagración se volvió verdaderamente mundial y la balanza se volvió a favor de las tropas aliadas. En 1918, del 21 de marzo al 4 de abril, Alemania intentó su última gran ofensiva sobre el río Somme, pero fracasó. Hubo otros cuatro intentos, pero las tropas cansadas y mal alimentadas no pudieron con su objetivo: París ya estaba demasiado lejos y el poderío francés en colaboración con el estadounidense, capitaneados por el mariscal francés Ferdinand Foch fue demasiado. Eso dio como corolario el resultado de la segunda batalla de Marne. La caída posterior de Bulgaria, el imperio Otomano y el imperio Austro-Húngaron dejó sin fuerzas ni aliados a los alemanas, quienes ya se encontraban en una situación de carestía económica interna. Los Hohenzollern tenían los días contados y huyen a los Países Bajos. Wilson, presidente de los Estados Unidos, anunció que solo se firmaría la paz con una nación democrática y eso es lo que efectivamente ocurrió: el gobierno de la nueva república alemana firmó el armisticio el 11 de noviembre de 1918.

Mitos de la Primera Guerra Mundial

Todo suceso da lugar a una multiplicidad de lecturas, como también a una gran cantidad de mitologías que pueden partir desde el desconocimiento, el exabrupto o, a veces, el sencillo deseo de mentir.

  • Fue la guerra más sangrienta de la historia hasta ese momento: Semejante juicio ya peca de exagerado, porque en verdad la historia de la humanidad ha estado plagada de conflictos sangrientos y truculentos. Sin ir muy lejos, la rebelión de Taiping, unos años antes, en plena China, cegó alrededor de 30 millones de vidas.
  • Nadie ganó: Es una frase manida no solo porque el desastre económico se esparció por toda Europa y el mapa socio-político cambiaría por siempre, sino porque el armisticio no hizo continuar una lucha hasta el mismo ingreso a Berlín (lo que sí ocurriría en la Segunda Guerra Mundial). Sin embargo, en verdad, tal armisticio fue una rendición; Alemania sabía que no tenía chance alguna para septiembre de 1918.
  • Los hombres vivían en las trincheras durante años: Eran un sitio de exposición en todos los sentidos, de frío y de miseria; pero nunca los soldados vivieron en las trincheras como suele decirse. Por ejemplo, el ejército británico rotaba a sus tropas, no superando los diez días frente a la trinchera ni más de tres en la línea del frente.
  • En Galípoli solo lucharon australianos y neozelandeses: Galipoli o la batalla de los Dardanelos terminó siendo un plan infructuoso de  Winston Churchill, ya que la idea inicial era liberar el paso para apoyar a las tropas rusas y de paso encerrar las potencias centrales por el este. Como se anunció más arriba, los otomanos resultaron ser combatientes mucho más duros, lo que tuvo como corolario enormes bajas británicas y francesas, contrariamente a lo que se piensa.
  • Leones dirigidos por burros: Es una referencia alemana que describía a los soldados británicos como valientes, liderados por ricos que poca participación tenían en la guerra. Sin embargo, esto no fue así: un gran número de generales fueron muertos, se estima más de 200, porque tenían una intervención mucho más directa de lo que se supone.

Imágenes de la Primera Guerra Mundial