Día de Navidad: imágenes, frases, felicitaciones y celebraciones


La navidad es una fiesta sumamente compleja, tanto que podríamos decir que devora a la laica, posterior y más ligera de año nuevo. Es que mezclan recuerdos del pasado, anhelos pueriles de regalos, de conjuntar familias que se han divido, de recapitular un año que no sabemos aún si fue bueno o malo, pero tenemos presentimientos; en fin, es algo demasiado importante para dejar pasar. Incluso podríamos hablar de la magia que aún persiste en la nocturnidad de la Noche Buena, porque ya lo sabemos y de niños aún más: Navidad siempre será un evento nocturno y nunca podrá ser de otra forma. A escasas jornadas de semejante celebración te presentamos imágenes, frases, todo con felicitaciones ¡No te lo pierdas!

Las navidades pueden ser momentos de profunda reflexión, de parar con la vorágine de los sucesos y decirse a uno mismo muchas preguntas, a veces pesadas. Es, por ejemplo, ver que las discordias pueden hacerse a un lado, que las tertulias se pueden prolongar o darse cuenta que faltan seres muy queridos ya en estas mesas.

Se cuenta que el árbol iluminado fue una creación de Martín Lutero, al pasar una noche por una zona llena de pinos y darse cuenta que quedaban hermosos con la iluminación natural de las estrellas. Naturalmente, en aquella época no había esferas, ángeles o luces; pero si unas humildes velas que daban vida a todo el sitio.

Las navidades también acercan a la gente, la agrupan en un abrazo con sentimiento comunitario, con final de lides innecesarias y cuestiones por el estilo. Si nos dejamos realmente arropar por el espíritu navideño esos sentimientos que afloran nunca serán hipócritas; sino genuinos, verdaderos y, sobre todo, prolongados en el tiempo. 

Que el deseo sea tu destino, siempre y cuando el deseo sea bueno, pletórico de sueños y alegrías. Aquí te deseamos la mejor navidad de todas, ya que seguramente el año que viene haremos lo mismo y también esperaremos algo mejor. Sí, somos seres perfectibles, lo cual siempre da una cuota de indeterminación y esperanza a todo lo que se nos presente.

Esa tendencia a recordar en los momentos cúlmines a muchos seres, a los más importantes que quizás aún no estén, a los que por algún motivo no pudieron otorgar su presencia física, etc. Sin embargo, debe inundar la alegría tales celebraciones y desde este posteo apelamos a eso. 

La Navidad es una fiesta eminentemente cristiana, por el solo hecho que se celebra el nacimiento del niño Jesús. Sin embargo, en sus componentes, se exuda muchas fiestas veraniegas de civilizaciones antiguas, donde, por ejemplo, se buscaba festejar la llegada del estío y la fertilidad en las cosechas.

La costumbre de tener árboles de navidad en cada hogar se ha hecho realmente fuerte, sobre todo, en los últimos tiempos, aquellos de índole artificial. Esto, querido lector, tampoco es algo nuevo, ya que los alemanes desde hace unos buenos siglos ya lo hacían con algunos confeccionados con plumas de ganso.

Julio I no fue un papa del montón. El Sumo Pontífice quedará grabado en la historia como aquel que fijó el día exacto del nacimiento de Jesucritos un 25 de diciembre. Eso acaeció a partir del año 350 D.C. 

La solemnidad suele ser un componente importante en estas clases de fiestas, pero siempre hay que tener cuidado que las lamentaciones, los llantos y la excesiva etiqueta ahoguen una fiesta que debe tener su alegría y diversión. Este posteo también aboga por ese espíritu festivo.

Siempre podemos observar mucho blanco en las navidades, lo cual con el rojo y el verde nos harían pensar que son los colores oficiales de las navidades. En rigor de verdad, el rojo representa la pasión de Cristo, el verde la fertilidad, el nacimiento y desarrollo; pero el tercer color lo conforma el dorado por la realeza del mismo Cristo.

Las medias de Navidad, tan usadas desde siempre (tal vez en la actualidad como mero ornamento) tienen una génesis curiosa, si creemos en ella. Se supone que Nicolás, un santo en el cual luego se inspiraron para crear a Papá Noel, habría querido salvar de la prostitución a tres jóvenes muchachas, colocando monedas en sus calcetines. 

Siempre uno fomenta la reflexión en estas festividades. Es que sentimos que estamos acabados, pocos inspirados o sumidos en la celebración si la dejamos pasar así como cualquier otra. No, las navidades son familiares, nos llenan de recuerdos, aromas antiguos, recapitulaciones de todo lo que hemos hecho en el año y cuestiones por el estilo.  Dickens es uno de los principales autores, con sus novelas de por medio, de que muchas veces se asocie a la Navidad cierto espíritu de abnegación, generosidad y solidaridad. Sí, esos sentimientos hace no tantos siglos no afluían con la facilidad que suponemos. Empresarios arrepentidos, regalos inesperados, intenciones puras; tópicos muy bien elaborados por este escritor. 

La Navidad apacigua a las mismas fiestas. Se dice que el primer año de la Gran Guerra, es decir, un 25 de diciembre de 1914, se realizó una tregua espontánea entre británicos y alemanes. Soldados salieron a tierras peligrosas e intercambiaron abrazos y comida.

En muchos países se ha impuesto una moda de utilizar máscaras de diferentes sujetos para festejar las navidades, mientras visitan a vecinos o familiares. Los que no las utilizan deben adivinar de qué persona se trata.

La Navidad es un momento para apaciguar a las fieras, para tranquilizar los ánimos. Algunos lo considerarán un acto de hipocresía, ya que tal vez las lides eran imposibles de recomponer. Sin embargo, existe una especie de tregua en estas fechas que todos deberíamos respetar de manera más o menos profunda. La Navidad es paz, amor, armonía y todos los sentimos humanos que se parezcan.  Papá Noel no siempre fue jocoso. Sabemos que se inspiró su figura en un tal Nicolás, obispo de una ciudad mediana de la actual Turquía; pero se dice que, en rigor de verdad, este hombre era excesivamente serio y muy religioso ¿Su aspecto? La de un típico anciano encargado de alguna tarea eclesiástica. 

Los bastones rojos y blancos que se observan por todas partes también tienen distintas explicaciones de sus orígenes, aunque ninguna tiene una coherencia y certeza al 100 por ciento. Algunos dicen que simplemente servían para tranquilizar a los niños en los servicios religiosos como dulces; otros que eran una suerte de representación de sectores o facciones del cristianismo que se identificaban así; los menos, que representaban la pasión del mismísimo Cristo (un sustento un tanto lóbrego). Esperamos que tengas una hermosa Navidad y un Próspero Año Nuevo. No dudemos de pedir más, de sentir que faltan por desarrollarse ciertos aspectos en nuestra vida. No es para crear frustados en el porvenir, sino seres más conformes con su vida. Ese cambio, querido lector, solo vendrá de tus buenos pensamientos y mejores acciones ¡ Alegría, paz y amor!

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